Los primeros fotógrafos de paisajes

Se ajustaron a la promesa de Daguerre de poder representar fiel y directamente la naturaleza a través de la fotografía. Es así, que se concentraron en llevar a cabo versiones técnicamente precisas y directas del mundo que les rodeaba, así como en hacerlas en el mayor formato posible.

Los maestros de la fotografía de naturaleza del siglo XIX, William Henry Jackson, Eadweard Muybridge y Timothy O’Sullivan dedicaron numerosos años de su vida como fotógrafo a dominar el aspecto técnico de su oficio, para después llevar, a lomos de animales de carga, enormes cámaras de visor y laboratorios portátiles para revelar en el campo placas de vidrio.

Hoy, un novato espabilado con un manual de instrucciones puede dominar en menos de una hora el auto foco, la exposición automática, etc. aún así, independientemente de lo nítida y bien compuestas que resulten esas fotos, las imágenes literales de la naturaleza ya no despiertan la admiración del público, como hicieron en su tiempo las de los primeros maestros del paisaje.

Todo fotógrafo en ciernes pasa de nuevo por esta etapa. Muchos nunca la superan. Usan sus imágenes para validar su experiencia en lugar de que ocurra al revés.

Por expresarlo de manera sencilla, en palabras de Galen Rowell, hoy, los buenos fotógrafos intentan y consiguen, (sólo los muy buenos), a través de una “imagen visionaria” transmitir y comunicar su experiencia como artista.

No obstante, hemos de agradecerles a los primeros maestros su dedicación y “visión” de la realidad que vivieron en su momento histórico.